No se que sucede pero mis manos necesitan tocar un cuerpo y desfogar toda mi lujuria, deseo llevar tu cuerpo al mas alto de los placeres carnales, no tengo límites ni barreras en exceder la lujuria y el placer de devorarte hasta el final de tu existir.
Mi juego aún no comienza.
La noche es joven... mi ropa aprieta un poco, no sé si es este corsé o mis guantes hasta los codos, o tal vez mis botas hasta las rodillas con los ligueros que sobresalen de ellas después de haberme quitado mí traje. Mi cuerpo no lo soportaba.
Mis ojos se cierran un poco para poder mirar más ella de este deseo que me ataca, de esta sensación que asfixia mi cuerpo de ansiedad y desfogo.
Se pasan miles de pensamientos lujurioso en como satisfacerme contigo como si solo fueras un cuerpo al cual debo hacer perder el control y encontrar mis miles de orgasmos perdidos.